Un Avivamiento no se busca; se
provoca a Dios y El lo hace;... ¿Cómo?
No, pienses, no digas la palabra,
no hables de la palabra y no hagas;...Solo deja que el Espíritu Santo, piense,
diga la palabra, hable de la palabra y el haga.
Esto es Avivamiento. Entrega,
voluntaria y total de la voluntad.
Nosotros los creyentes tenemos
más culpa por no tener un avivamiento, que los pecadores por no arrepentirse.
Crecemos, tanto
en Doctrina y Teología que solo hacemos crecer nuestros egos, pero endurecemos
nuestro corazón y nos adormecemos en solo conocer de El; pero nunca
conocemos la explosión del Poder de Dios y su Gloria Sobrenatural, de manera
constante y en aumento en el día a día y lo más grave que millones de millones
han muerto sin experimentar, un avivamiento interior.
“SED, pues, imitadores de Dios como hijos amados: Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó á sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio á Dios en olor suave.” (Ephesians 5:1-2)